Edición 1158-V Tercera Semana de Mayo 2026
Un fantasma recorre el mundo y que espanta a todos los tradicionales neoliberales y ese es el fantasma del socialismo. Eso diría en su tiempo el economista alemán Karl Marx, que así parafraseado sería actualizarlo.
Y es que México inmerso, con Colombia, Brasil, como las principales y más fuertes economías del continente americano, sufren un embate de parte de la derecha mundial, lidereada por el nefasto presidente Donald J. Trump, a lo que habría que agregar a los «tontos útiles» de la derechas nacionales, que ya lograron arribar en Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y quieren más.
Este momento, independientemente de que existan o no nexos de gobernantes o gobernadores, con los «terroristas», por mandato norteamericano, cárteles de la droga, lo que más les molesta e indigesta a los conservadores nacionales e internacionales, es perder los privilegios antes tan ampliamente disfrutados y, el ver que las clases desprotegidas antes tanto tiempo recluidas en pobreza, pobreza extrema y marginación, salgan a flote y con altas miras de accesar a una clase media, que es donde existe verdaderamente la conciencia de clase, de aspiración a la justicia social y al sueño de evolucionarlo todo y crear la revolución social, que en México fue la «revolución de las conciencias» que inició el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continua la hoy presidenta de la república claudia Sheinbaum Pardo. Que si Rubén Rocha Moya es o no un gobernador con nexos con el cartel de Sinaloa o los «Chapitos», eso no es nada nuevo simplemente en Morelos, se dijo que el general Jorge Carrillo Olea, que gobernó Morelos, fue acusado por la DEA de Estados Unidos, de ser parte del narcotráfico, pero esa acusación hoy se sabe fue hecha por el exsecretario y exgobernador de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, por mandato del entonces presidente de la república doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, un apátrida que no conoció a su padre y que aparte del Fobaproa, vendió o mejor dicho remató los Ferrocarriles Nacionales de México, a una empresa gringa, donde después laboró. Pues este presidente Zedillo, ordenó echar del puesto al gobernador Carrillo Olea y para ello se prestaron en Morelos una serie de personajes que luego fueron incluso gobernantes como Graco Ramírez Garrido Abreu, su esposa Elena Cepeda de León y su cuñada Cecilia Cepeda, y un séquito de personajes que en Cuautla eran capitaneados por la maestra Carmen Génis Sánchez y otros personajes que luego fueron presidentes municipales y diputados locales.
Luego se supo que el siguiente gobernador panista fue novio de una hija del Esparragoza «El Azul», que residía y se paseaba por las calles de Cuernavaca sin límite, y cuando fue apresado Arturo Montiel López, su secretario de Seguridad, y preso acusado de ser parte de los traficantes de drogas desde el sur y el aeropuerto de Cuernavaca en Tetlama, hasta el aeropuerto de la Ciudad de México, el gobernador Sergio Estrada Cajigal Ramírez lo defendió hasta donde pudo y cuando se pidió la salida de este gobernador, fue protegido por la primera dama y esposa de Vicente Fox Quesada, Martitha Sahagún.
Así que ser o no participe de los negocios del narco no son el delito que persiguen los grupos de poder norteamericanos y sus brazos ejecutores como son ICE, DEA o CIA, al fin de cuentas de eso, de los recursos y dineros que resultan de la venta de la droga en cualquiera de sus presentaciones, es de lo que se mantiene el imperio «gringo» en muy buena parte de su economía. Lo que realmente a ellos les interesa es que en México y en general en Latinoamérica se haga y se diga lo que el imperio quiere, que tributen y que además tengan sus materias primas, a la orden de ese capitalismo insultante, que vive de la sangre, el sudor y el esfuerzo de los demás pueblos, que desean siempre mantener en sometimiento y esclavitud. Así que no se «azoten», si ven que los norteamericanos quieren, piden o se allegan a algunos acusados como fueron dos de los colaboradores del gobernador Rocha Moya, entre ellos el general que fue secretario de inteligencia, un importante puesto dentro de la milicia de México, solo son colaterales de una estrategia que va más allá, el imperio exige obediencia y tributo, siempre gratis y de forma ininterrumpida. Fin.


