Edición 1167 • Primera Semana de Agosto 2026 •
Cuautla, Mor.-Aunque alguna vez en su discurso la primera gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia presumiera de que «No le tengo miedo a los trancazos». En los tiempos que hoy corren y justo a casi dos años de haber iniciado su sexenio y muchos más de haber conocido desde dentro la entidad morelense donde fue funcionaria en tiempos panistas de Marco Antonio Adame Castillo y de Cuauhtémoc Blanco Bravo, recibe palizas a diario en medios de comunicación y sitios y páginas de redes sociales, al grado de que hay gente que ya gritan «paren esa masacre».
Como en los espectáculos deportivos, donde unos pierden por goleada. En el actual gobierno de la primera gobernante mujer, en Morelos, es escalofriante y de verdad inmisericorde la golpiza que a diario, un día si y el otro también, le propinan a gobierno del segundo piso de la Cuarta Transformación, pese al gran apoyo que recibe y muy seguido y de forma millonaria constante y sonante, de parte de la federación y del gobierno de la presidencia de la república, sin embargo la mandataria estatal, González Saravia no tiene un pararrayos, un fusible, que le ayude y todo le llega directo y sin escalas.
Y es que cuando no es el sector de Movilidad y Transporte son los problemas de Universidad autónoma del Estado de Morelos, o los frentes abiertos con los abogados, la seguridad, los penales, los municipios con sus presidentes hoy presidiarios. Los caminos, las carreteras, los campesinos que protestan y bloquean carreteras, el campo que fue tanto tiempo abandonado y que hoy es imposible darle más y por si fuera poco una desafortunada explosión de una pipa de gas, que solo faltaba que le estallara en su casa.
Este diario recibir un sistemático ataque de parte de los «expertos» en política que escriben a diario sus diatribas en los diferentes medios de comunicación, sus plataformas, sus sitios y páginas en las diferentes redes sociales son el producto de una desorganizada y nunca habida atención a la comunicación entre los diferentes integrantes del gabinete, puesto que todos tienen una responsabilidad y un sector de donde son responsables directos, de todo lo que ocurra en su ámbito y su entorno en todo el estado y si se puede en los estados circunvecinos.
Este golpeteo atroz, que se manifiesta es producto de una apertura de «las benditas redes sociales», y el silencio de los responsables de las diferentes secretarias y el grito desesperado de quienes directa o indirectamente se ven afectados por la carencia de políticas acordes con los nuevos tiempos. El crecimiento de la población y de las necesidades de la ciudadanía en edad de tener y contar con centros laborales, como industrias y factorías, dieron como resultado una lacerante desigualdad que nuestros gobernantes nunca tuvieron la visión de observar, pese a que estaba frente a sus ojos, pero hicieron caso omiso, esas filas de jóvenes hombres y mujeres que en los desfiles marchan con relucientes uniformes y gallardía excelsa en las paradas militares y deportivas, debieron ser muestra indudable de que la población emergía y no hubo ni una sola atención de parte de los gobiernos estatales ni locales o municipales y muy por el contrario todo este milenio los gobiernos se dedicaron a saquear, a andar en el turismo deportivo, las francachelas y hasta orgias en casa de gobierno del Estado, y se puede probar todo ello.
Algo se quiso hacer con la llegada al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero en Morelos nada, nada, nada. Y muchos solo se preocuparon por las festividades, el brinco del chinelo, las borracheras que proveían y enriquecieron las empresas cerveceras y licoreras, y claro los bolsillos de los funcionarios en turno, tal vez se imaginaron que con ese vino y fiesta se arreglaban los males. Hoy quedó claro y sin visos de superar que el destino nos alcanzó y nadie le entra a toro, para frenar el total desparpajo de violencia y sangre en que se convirtió Morelos.

