Y el Sector Salud, ¿Corrompido?

Y el Sector Salud, ¿Corrompido?

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Edición 1154-V Cuarta Semana de Abril 2026

Desde hace muchos años, el sector salud en Morelos enfrenta deficiencias críticas caracterizadas por la falta hoy, de más de 860 médicos y especialistas, desabasto crónico de medicamentos (aprox. 60% de cobertura) y hospitales con infraestructura dañada. Los usuarios reportan largas esperas para cirugías, saturación en clínicas y fallas en equipos, lo que afecta gravemente la calidad de la atención. Al parecer los presupuestos programados nunca alcanzan, y menos si se los dilapidan y roban.
Las principales deficiencias incluyen: Escasez de Personal Médico: El Sindicato de Trabajadores del Sector Salud (SNTSA) señala una falta significativa de especialistas, médicos y personal de enfermería en todo el estado. Infraestructura y Equipo Deficiente: Ambulancias en mal estado y hospitales con daños estructurales sin reparar. Saturación de Servicios: Largos tiempos de espera para cirugías y atención especializada, saturando el sistema IMSS-Bienestar. Problemas Epidemiológicos: Alta incidencia de enfermedades respiratorias, infecciones urinarias, diabetes y complicaciones por sobrepeso. Existen alertas por mortalidad materno-infantil y bajas coberturas de vacunación en ciertas zonas de Morelos.
Pero en el Hospital General de Cuautla «Dr. Mauro Belaunzarán Tapia», que es una de las unidades más presionadas del estado. Aunque se han realizado esfuerzos de remodelación, usuarios y personal reportan que la demanda superó por mucho su capacidad operativa de antes y actual.
Este hospital enfrenta retos significativos que afectan la calidad de la atención. Diseñado originalmente en 1973 para una población mucho menor, hoy atiende a más de 187,000 habitantes de Cuautla y municipios de la zona oriente, además de pacientes provenientes de Guerrero y Puebla. Se han reportado periodos donde las cirugías programadas se suspenden debido a la falta de insumos, limitando la atención únicamente a urgencias. Persisten las quejas por falta de camillas, medicamentos y personal especializado insuficiente para cubrir todos los turnos. Recientemente (marzo 2026) se activó el «Código Plata» debido al presunto ingreso de un sujeto armado, lo que obligó al resguardo de médicos y pacientes. Pero nunca se han aplicado auditorias o nunca se han dado a conocer, como si los voluntariados incluidos, directores y jefes, siempre hayan sido pulcros al cien por ciento en su actuar en la institución.
Aseguran algunos funcionarios que pesar de las carencias, se han implementado mejoras estructurales: Se construyó una nueva ala de hospitalización y se ampliaron los laboratorios para aumentar la capacidad de diagnóstico. Se integró un área de Terapia Intensiva, servicio que anteriormente no estaba disponible en esta región del estado. Y actualmente forma parte de la red de IMSS-Bienestar Morelos, buscando universalizar la atención para personas sin seguridad social. Sin embargo, la percepción de que este hospital y en general el sistema de salud en Morelos es muy deficiente y si a eso le agregamos que como en el tiempo de Graco y de la doctora Richardson hubo acusaciones severas de grandes actos de corrupción, incluido el fraude millonario (34 millones de pesos) con análisis médicos que debieron beneficiar a miles de derechohabientes del «Seguro Popular», que ni era seguro, ni era popular, hoy se agregan actos de nepostismo, robo hormiga de medicamentos y claro la existencia de «favoritos» que nunca faltan, lo que viene a empeorar las cosas y la salud en Morelos, en detrimento de la población que al final del día es la que pone sus impuestos para recibir la mejor atención, que dicho sea de paso ha mejorado mucho en los últimos años gracias a médicos y enfermeras y enfermeros más conscientes de que, de por sí ya el paciente viene con su dolor y preocupación y luego tratarlo a «patadas» y voces altisonantes no es lo normal para los servidores públicos de la salud.
Porque por algún extraño devenir histórico, no sólo en Morelos, sino a nivel nacional, se ven los servidores públicos del sector salud, como entes diferentes o que se cuecen aparte y no, debe quedar claro y bien claro que los patrones también de los funcionarios, médicos, especialistas, doctoras, enfermeros, enfermeras, camilleros, choferes de ambulancias y en fin, incluso de los afanadores y del mantenimiento de los hospitales y centros de salud, son los ciudadanos, son ellos los que pagan sus sueldos, sean altos o medianos o bajos, y tanto los utensilios como todos los fármacos o claves, no son propiedad de esos rateros hormigas que se las llevan a escondidas y que las rematan en farmacias privadas. Así que señores ojo con eso, también son servidores públicos y sus sueldos salen de los impuestos de la ciudadanía y punto.