Edición 1137 Primera Semana de Diciembre 2025
La mayoría de nosotros anhelamos relaciones genuinas. Dios nos creó con esta necesidad, ya que no quiere que vivamos aislados. Sin embargo, las amistades no surgen de la nada. Requieren esfuerzo.
Mirar a Jonatán y David como un modelo bíblico de compañeros piadosos, vimos cómo el respeto mutuo es vital en una amistad saludable. Ahora, veamos dos aspectos más de su relación.
Primero, tenían un profundo vínculo de amor, descrito como almas que estaban “ligadas”. Segundo, exhibían profunda devoción y generosidad mutua. Para mostrar lealtad, Pero ambos hombres ofrecieron desinteresadamente más.
También hay que tener en cuenta que Jonatán a menudo daba el primer paso y era el que más daba. Él era un príncipe, mientras que David era un pastor de ovejas. El estatus social no debería interferir con una amistad verdadera. Fuimos diseñados para disfrutar de compañerismo y respeto mutuo, amor y compromiso. Esto requiere no solo tiempo y devoción desinteresada, sino también transparencia.
Asumir ese riesgo requiere confianza, pero las bendiciones valen el esfuerzo.


