Edición 1157 Segunda Semana de Mayo 2026
Este vocablo o frase, «traición a la patria» se ha puesto hoy más que nunca, de moda en boca de muchos mexicanos. En México, la traición a la patria es un delito grave tipificado en el Código Penal Federal (Art. 123) que sanciona con cinco a 40 años de prisión a quien atente contra la independencia, soberanía o integridad del Estado mexicano para someterlo a grupos o gobiernos extranjeros. Incluye actos como hostilidades bélicas, espionaje y entregar territorio o personas a potencias extranjeras.
Se puso de moda por lo de Chihuahua, donde la gobernadora «Maru Campos», María Eugenia Campos Galván, de pronto fue sorprendida con elementos de la CIA norteamericana sin haber enterado a la Federación o al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien se enteró junto con millones de mexicanos, solo cuando el mismo embajador de los Estados Unidos en México, Ronald Johnson salió a decir que lamentaba el fallecimiento de dos miembros de la organización norteamericana dedicada de por siempre al espionaje y a dar golpes de Estado y a derrocamientos de regímenes que nos son adeptos a los designios de los presidentes y poderes «gringos», y que se dieron tanto en Latinoamérica, como en el mundo.
Claro que esa gobernante violó la constitución y la ley de seguridad nacional, pero fue defendida con todo en muchos medios de comunicación de México, defendida a capa y espada también por muchos comentócratas y las clásicas voces de opinión de los curules en la Cámara de Senadores y en la de Diputados Federales de la oposición que algunos califican de «poposición», pero bueno.
Sin embargo es oportuno resaltar que esa traición conceptuada anteriormente no se da sólo cuando se hace hacia el exterior, sino que cuando enajenados se aplican conceptos y calificativos e los del mismo país que se llama México. Y también es aplicable cuando un individuo hombre o mujer llega al poder con unas siglas y una filosofía y, a la mitad del encargo de confianza, se dice decepcionado y empieza no solo dar opiniones nefastas de los principios que lo llevaron al poder, sino que como es el caso actual en nuestros país y estado de Morelos, se abandonan los principios que como es actualmente deberían de ser aplicados y repasados todos los días, como es aquello de que «el poder solo se convierte en virtud, cuando sirve o se pone al servicio del pueblo». «Por el bien de todos…primero los pobres», seres que fueron largamente ninguneados, marginas y hasta indeseables, pero que son tan mexicanos como el que más, y tienen tanto derechos a comer tres veces al día, como cualquier otro que sea doctor, licenciado, ingeniero o comerciante, lo que nos lleva al concepto casi desconocido…»Justicia Social». Esta es Justicia para todos, que aparte de dar a cada quien lo que le corresponde, es u debe ser, ayudar a los que se quedaron atrás, para que todos los mexicanos salgamos parejos del subdesarrollo. Es muy vergonzoso que en un México, exista un hombre catalogado como el más rico del mundo y existan millones de mexicanos instalados en la pobreza y los peor, en la pobreza extrema.
Es pues también traición, el haber llegado al poder político, de cualquier puesto y dejar de lado a los que se atrevieron a ayudar a llegar, porque existían o se arrimaron personas arribistas que aunque eran perfectos pelafustanes y truhanes, tenían poder económico y pues eran de los que en la sociedad pese a sus dudosos orígenes de sus fortunas , se creen dignos y merecedores de todo, pese a ser falsamente probos. Y claro que no Aman al pueblo al que siempre que pudieron, desconocieron, esquilmaron e ignoraron y marginaron. Esos son también traidores. O ¿usted que opina?.


