Edición 1169-V • Tercera Semana de Agosto 2026 •
Cuautla, Mor.-¿Cuándo fue que se nos «pudrió» la sociedad y surgieron esa serie de flagelos que hoy nos tienen en un Morelos «incendiado», como una sociedad frustrada, secuestrada y sin esperanzas por ahora, de que cesen los asesinatos, los delitos de alto impacto, las innumerables extorsiones, de que son objeto todos los dedicados a una actividad comercial, de parte de la delincuencia organizada?.
Percepción…
Aproximadamente el 90% de sus habitantes se sienten inseguros en el estado, lo que lo coloca entre las entidades con peor percepción y tasas más altas de delitos de alto impacto a nivel nacional.
Con esta serie de preguntas Expreso de Morelos, el semanario líder, salió a la calle y la gente se dio gusto expresando su sentir como en una catarsis, como si ya le hiciera falta que alguien le escuchara, en esa desesperada vida tormentosa, que pareciera que las autoridades viven en un Morelos diferente al que diario le toca a la ciudadanía sobrellevar.
Las respuestas fueron repletas de ira, de impotencia, de coraje de frustración y de mucha y marcada desesperación, se acusaron a las autoridades corruptas, que sólo les interesó el llenarse las bolsas de dinero y largarse. Se acusó a los diputados, senadores, alcaldes y gobernadores que permitieron y hasta alentaron que el crimen organizado y desorganizado se ubicara como un poder más dentro de la sociedad. Se culpo a todas las policías y personal de fiscalías de no entender que poco a poco el no investigar y castigar a los criminales, tarde que temprano les cobraría incluso el pago hasta con su vida misma.
Fueron calificados de corruptos los diputados y alcaldes locales de saber quiénes eran los malosos, tenerlos bien ubicados y permitirles a cambio de una mochada seguir con su delitos al grado de que solaparon a quienes incendiaron este estado al que hoy ya no saben cómo apagarlo. Y claro hubo quienes acusaron a los padres de familia insensatos que dejaron a su hijos ser y hacer lo que le viniera en gana y permitir y hasta aplaudir cada logro criminal que cometían, a los que les llamaron «alcahuetes», cómplices y culpables de engendrar a los hijos y permitir que por desobligados, se convirtieran en bestias sanguinarias.
Hubo quienes dijeron que esto es un castigo de Dios por no entender y atender las sagradas escrituras, por vivir en los vicios, la lujuria y el consumo desbordado de sustancias prohibidas de drogas y alcohol, que dan como resultado que los jóvenes y los adultos caigan en actos indignos y que son y fueron tolerados por padres y todas las autoridades que sólo vieron en esas cosas su beneficio y el idiotizar a las juventudes, al no tener nada que ofrecerles como gobierno y responsables de la conducción de los pueblos.
Luego se dieron respuestas llenas de incluso lágrimas al decir que gracias a estos tiempos ellos perdieron a sus hijos, algunos ni saben en donde están si ya murieron o siguen vivos, están perdidos y sin la esperanza de volver a saber de ellos, pues los funcionarios solo dicen que investigan pero nunca tienen resultados, otros dijeron que no sólo Morelos, sino muchas partes de la república son verdaderos panteones, de gente desaparecido o muerta por el crimen y que fueron infinidad de vidas que hoy no tienen cristiana sepultura.
En fin que la amalgama de respuestas varió y la gente entrevistada se desahogó, pero también aseguró que esto no se le ve fin, pues tanto el narcotráfico es fomentado por grandes intereses tanto de Morelos, como de México, como de Estados Unidos que es quien arma a los sicarios de los cárteles de la droga y que esto nunca se acabará realmente, porque en México se consume cada día más y más drogas de las diferentes que hay en el mercado, pues antes solo era la marihuana, hoy se han inventado otras mucho más fuertes que inundan el mercado y los consumidores principalmente en el país del norte aunque en México ya se está viendo que crece ese consumo.

