Evoca 9 Décadas de Vida en el Corazón

Evoca 9 Décadas de Vida en el Corazón

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Severo de nacimiento y Don Champion como hijo adoptivo de Morelos, largos juegos de domino con mi suegro y amigos, me dieron el título.Josefina y el tradicional Severo desde el tatarabuelo oriundos de Nueva Rosita Coahuila fueron mis padres, nací hoy 19 de julio, día de la final del mundial 2026, hace 90 añotes. Llegue a la Cd de México para estudiar Química y sí que la encontré cuando la conocí, mi güerita, su química produjo la vida misma, tanto interna como externamente, el macho norteño enamorado se fue moldeando a una vida citadina, feminista y familiar. Afortunadamente su padre le exigió un año de trabajo antes de casarnos y terminado este plazo y unos meses más, sucedió el primero de tres milagros. Mi hija tenía tres cuando llegamos a Brisas y gracias a este encuentro mi suegro, mi padre adoptivo fue de los primeros en fincar. Cuando ya fue el tiempo los lleve a cazar, a pescar, acampar y nadar, una vez en Alpuyeca, otras en balnearios, ríos y mares y las más, en Santa Rita, mi tercera casa. Crecí la familia cuando aceptamos ser padrinos de bautizo, cuidaron de nosotros también como lo hicieron de nuestra hogar y jardín, se convirtieron en compañeros de vida en la familia que elegimos en este caminar: Don Esteban y Doña María en paz descansen y sus hijos Porfirio, Dora, Meche, Belén y hasta Juanito, del más pequeño solo recuerdo una gran travesura. Cambie el cabrito, las tortillas de harina y el asado de puerco por tortillas de maíz, truchas recién cazadas no pescadas y el asado por deliciosos tamales rojos con puerco o iguana, el río Sabinas por el Amacuzac y el carbón por los huizaches que me sostuvieron en sus brazos espinosos cuando caí de nachas desde mi punto de observación, agazapado esperando a mi presa. Eran otros tiempos de luciérnagas, grandes cielos estrellados, caminos de terracería y animales que paseaban contigo; cazabas para comer y agradecías a la naturaleza cuando recogías de lo sembrado los deliciosos frutos del limón, de la guayaba rosa, del plátano, mango, aguacates, papaya y rosales de bellos colores adornaban la vista principal…tuve muy buena mano. Árboles frondosos, que daban una sombra de envidia, hoy tienen más de 50 años, uno de ellos ya cayó de viejo, por poca raíz o que se yo, lo que sí sé, es como en algún momento voy a caer yo.Hace 8 años murió mi güerita, hace 7 me caí, esta vez de una silla de jardín, a escaso medio metro, el suelo me sostuvo y quede con cadera flotante después de tres operaciones, jamás volví a caminar, 2020. Se volvió mi distracción ver tele y solo escuchar música, ya no cantar a todo pulmón desde el pórtico las canciones que mi güerita decía que le chocaban por ser de cantina. Ahora sí, ya solo me queda n chorro de voz, han disminuido mucho, pero mucho todos mis sentidos: Mi voz, mi vista, mi escuchar y tocar, mi mente me traiciona pero mis hijos no. Me dan de comer, me asean, me paran, me sientan, me ponen música y de vez en cuando desde hace más de un año, si estoy de humor veo la tv o juego crucigramas con mi hija. Duermo más del 60 por ciento del tiempo y cuando me río me dicen el que solo se ríe de sus maldades se acuerda y sí, recuerdo que deje mi tierra natal y pocas veces volví, aquí nací como foráneo y aquí seguiré como local, adopte a este lugar en mi corazón, en mi forma de vivir y en mi extensión familiar, puesto que hasta mi güerita que no le gustaba venir de fin de semana, de aquí partió muy feliz pues encontró el espacio perfecto en su grupo de la tercera edad. Su familia se convirtió en la mía y son ellos quien me visitan mínimo dos veces al año, mis cuñados se volvieron mis hermanos Ara, Jimmy y Luis. Solo uno de mis milagros no ha radicado acá y aunque el Cuautla al que llegue hace 55 años, hoy es diferente, confió en que resurgirá de las cenizas como el ave Fénix. Gracias hijo por cuidarme, gracias hija por acompañarlo, gracias hijo por cuidar del nieto mientras ella anda por acá y gracias nieto por prestarme a tu mamá.