Edición 1150 Primera Semana de Abril 2026
En cualquier fin de semana se puede ver que las juventudes y muchos ya no tan jóvenes se divierten y dicen que ellos disfrutan de la vida. Eso está muy bien pero, ya viendo de cerca la situación se tiene que observar que toda esa diversión casi siempre impregnada de licores, cerveza por toneladas, sexo y drogas ya a la descarada hoy, no resultan ser tan sanas.
Una vez los muchachos y los no tan muchachos, ya tomados y alcoholizados, les da por a ver que se siente consumir drogas, embruteciéndose cada vez y cada fin de semana más y más. Ante ello los padres o quienes debería llamarles al orden no lo pueden ya hacer, porque les causa miedo, y es que gritan bien feo y cosas horribles que salen de su boca y hasta agresiones locas, que se dan en contra de sus progenitores y todos a quienes se les ocurra señalarles sus conductas inapropiadas. O también por que los padres anduvieron, o andan en las mismas, así no se puede llamarles la atención, «pero si tú eres igual o peor», se defienden los muchachos y muchachas.
Otras mentes quizá muy enfermas desde la familia y que son materialistas probadas se inclinan por dinero, o un buen regalo, un Ipod, Ipad o un celular de gama media, a cambio de favores incluso sexuales con todas las facetas de depravación, incluso les llaman «Sugar Daddy”. Y claro eso ya no es sólo de las féminas sin incluso de los «machos». Esto de los favores a cambio de cosas materiales, definitivamente denigran y el muchacho o muchacha lo saben pero lo hacen y al final se sienten tan poca cosa que para poder digerirlo y que se amine el trauma, pues le meten alcohol, drogas o lo que se pueda y cada día se van consumiendo y al final les llega como una solución, la cárcel, el manicomio, un psicólogo, psiquiatra o un grupo de autoayuda, con sicoterapia grupal, y ya si todo eso no pudo ayudar, sobreviene el fallecimiento, pero si se metió en cosas de narcotráfico u otros delitos, les llega la muerte violenta o dolosa.
Ante esta enfermedad de la sociedad en su conjunto las autoridades no tiene mucho que hacer, es más nada pueden hacer, porque la manipulación y enajenación ha sido tan grande, tan profunda y por tanto tiempo y tan sutíl que, señoras señores hemos sido lavados del cerebro y ahora creemos que es normal que para divertirse la gente tenga que consumir cantidades industriales de licor, droga y sexo. Ahora es normal que todos anden con amantes, desde el más encumbrado empresario o político, hasta el barrendero, el alarife o la doméstica. Es normal ser corrupto si eres servidor público o tienes algún cargo de elección popular y no te aprovechas de corruptelas eres un pobre y triste pendejo. Y así va mucha parte de la sociedad enferma y sucia por todas partes presumiendo con gallardía e ignorancia su podredumbre, como si de galas limpias y sanas se tratara.


