¿Podría ser una Repetición?

¿Podría ser una Repetición?

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Edic.1166-V • Tercera Semana de Julio 2026 •

En los anales de la política del Estado libre y soberano de Morelos, existen varios casos de situaciones muy álgidas, con respecto a la agudización de la problemática social, principalmente la respectiva a la Seguridad Pública o la inseguridad.
En los tiempos finales del anterior milenio se vio como el gobernador Jorge Carrillo Oléa del sexenio 1994-2000, el recrudecimiento o magnificación de una serie de sucesos delictivos y de sangre, pues se puso el grito en el cielo porque el gobierno del «general», quien había traído a gente como Carlos Peredo Merlo, como procurador de justicia, a un Jesús Miyazawa Álvarez como director de la Judicial, o a un Guillermo Malo Velazco como secretario de gobierno, que no era toda ella gente oriunda de Morelos, o sea que el general arrastró una estela de funcionarios que a la postre fueron corridos y presos. El gobernador Jorge Carrillo Olea acuso aquello de «una mascarada y luego se supo que el mayor interesado en echarlo del gobierno era el propio presidente de la república Ernesto Zedillo Ponce de León, el Zedillín de Fox.
Luego en el inicio de este milenio en el gobierno de Sergio Estrada Cajigal Ramírez (2000-2006). Siguieron los actos delictivos de los gobiernos y sus funcionarios tolerados desde el mismo gobernante quien hasta los defendió. Fue el caso del hoy fallecido coordinador de la Policía Judicial, quien se pasó por el «arco del triunfo» la autoridad de los entonces procuradores de justicia, uno de ellos hoy presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado y el hoy muy bien pensionado Hugo Bello Ocampo, este Jefe policiaco coordinaba el traslado de los enervantes usando a elementos y patrullas de la propia institución para llevar cargamentos de droga que eran bajados en el aeropuerto de Tetlama y se ponían en el aeropuerto de la ciudad de México, todo con anuencia y permiso del señor gobernador más frívolo y berraco que haya tenido la entidad. Luego Arturo Montiel López fue preso, pero en tanto que incluso la mayoría de los diputados se pusieron al lado de la ciudadanía para reclamar y pedir castigo para los malosos encabezados desde la policía judicial, el gobernador lo defendió en sus respectivas apariciones en el congreso de Morelos, al grado que desde entonces se determinó que el gobernador ya dejaría de asistir al Congreso y que sus informes los haría llegar por escrito.
Y cuando hubo marchas y manifestaciones para que se fuera del puesto el gobernador, lo salvó la mano cómplice de Vicente Fox Quesada y Martita María Sahagún Jiménez, su esposa y vicepresidenta o casi presidenta.
Hoy, aunque las cosas están muy mal en la seguridad pública y, aunque hubiera marchas y manifestaciones en la calle y medios de comunicación en contra de Margarita González Saravia, sucedería lo que sucedió con el ignorante gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, que fue defendido a capa y espada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y ahora sería con Claudia Sheinbaum Pardo.
Esta comparación de circunstancias por las que pasó y está pasando Morelos, y que son en honor a la verdad espeluznantes y muy graves sobretodo en la segunda ciudad en importancia que es Cuautla, el evento de Jorge Carrillo Oléa, no se repetirá, así se caiga en pedazos la entidad por la inseguridad, así se quede Cuautla sin comercios visibles, con innumerables cortinas de acero abajo y miles de negocios cerrados, negocios de todo tipo, rubro y tamaño, y bueno ya se ah quedado en algunas colonias sin el transporte, que es de lo más visible, puede ser que entonces y sólo entonces, cuando ya seamos un «pueblo fantasma», alguien se digne a hacer algo en beneficio de los indefensos ciudadanos, mientras que sigan la retórica, los buenos datos y sin destacar las notas periodísticas y sin hacerles caso a los que ponen el dedo en la llaga. Hasta entonces, pero pera ese tiempo ya será tarde y todo estará perdido.