El picor del chile no es un sabor en sí mismo, sino una sensación de ardor provocada por la capsaicina, un compuesto que se adhiere a los receptores nerviosos de la lengua y genera una señal de “quemadura” en el cerebro. Tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas, alto contenido de vitamina C y antioxidantes, y mejora de la circulación sanguínea. Las aves comen chile al no poseen los mismos receptores del dolor que los mamíferos, permiten su propagación en la naturaleza.

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