Si fuésemos un poquito más conscientes, tendríamos que sacar conclusiones muy serias de este terremoto que nos acaba de meter miedo, pánico y una infernal sicosis en muchos de los morelenses, tristeza, muerte y destrucción en bastantes hogares.
Tendríamos que ver muy clara y convincentemente que no somos inmunes como creíamos, pues veíamos a veces con tristeza y claro solidarios que las desgracias eran en otras partes, en otras familias y en otras personas y semejantes, pero al final a nosotros no nos llegaba, sin embargo hoy nos tocó y nos tocó de lleno el epicentro, hoy de cerca vimos como se movieron los automotores como gelatinas y como de cerca nuestro, se derrumbaron las paredes y las familias con gente adentro y la polvareda nos inundó y nos aterrorizó y vimos de cerca el fin de algunas personas desgraciadamente, pero afortunadamente no fuimos nosotros o alguien de nuestras familias.

Pero, ¿aprendimos la lección?, ¿Existió eso que llamaremos un poco de regeneración en nuestro proceder egoísta para con nuestros semejantes o sólo fue chispazo de corto tiempo?. Sí vimos como hubo gente que se preocupó y mandó sus ayudas, hubo familiares y amigos que desde la distancia se preocuparon y querían saber de nosotros y hubo quienes lloraron de felicidad cuando nos supieron vivos, aunque tremendamente asustados, y la lección ¿se aprendió?.
Las familias se unieron y los antes enojados familiares ahora no querían dormir apartados, teníamos miedo, y “si nos ibamos a ir de este mundo, bueno que fuera juntos”. Hubo pesadillas y desvelos, insomnios durante días y mucho estrés postraumático, que obligaba a llorar y sacarlo pero…somos fuertes…jajaja. Y ¿cuál fue la lección?.

Ni todo el dinero, ni todo el poder, ni todo el orgullo, ni toda la prepotencia, ni toda la soberbia, ni todo el conocimiento sirvió para maldita la cosa en este caso, nos vimos y eramos simples hormiguitas ante la magnitud del siniestro que dicen fue de 7.1 en la escala de Ritcher, pero a nosotros nos pareció de 9.9. Era hora del antes y después, era la hora de reflexionar y ver que lo material es lo menos importante y sin embargo nos dolió y mucho, ver nuestras casas derruidas o agrietadas, el trabajo de años derrumbado, y sin embargo estábamos vivos y eso era de agradecer nos decían, pero ¿habrá cambiado nuestra mente para ser ahora mejores que antes?.

Edición 806 1a Semana de Octubre 2017.

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