Es impresionante lo que algunos mexicanos somos capaces de hacer con tal de no perder privilegios, aún si estos fueran inmorales, mal nacidos y mal ganados y que atenten incluso contra el desarrollo y progreso de la mayoría de un pueblo noble y sabio, como es el mexicano.

Esto sale a relucir porque con la renuncia del hoy ex-secretario de hacienda de México, Carlos Urzúa, se generó un desplome del peso, una baja en la bolsa de valores y total que todos empezaron a hablar de “visos de recesión técnica”.

Sólo por el “colmillo retorcido” del actual presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, quien actuó como verdadero estadista y de inmediato, aceptó la renuncia del hoy catedrático del Tec. de Monterrey, y nombró encargado del despacho a Arturo Herrera Hernández, fue que se fortaleció el peso, se estabilizó la bolsa y aunque las calificadoras y los detractores siguieron con su “perorata”, todo volvió a caminar bien, muy bien diría.

El texto de la renuncia del ex-secretario de hacienda, llevaba implícito el hacer estallar en pedazos la cuarta transformación del gobierno de México, no pasó a mayores, pero la “mala leche” de él y de muchos mexicanos como él, quedó de manifiesto. Si no ganan ellos que a todo un pueblo, el mexicano en este caso, “se lo cargue la tiznada”. Pobre gente y ni modo.

Edición 884 3ra de Julio 2019