Cuautla, Mor.-Al tiempo de que los involucrados en el producto caña de azúcar temen que el nuevo etiquetado frontal para alimentos y bebidas no alcohólicas, satanice al azúcar como un producto dañino para la salud, la Unión Nacional de Cañeros aseguran que a partir de este mes de noviembre se dará el ajuste final del precio por tonelada de azúcar de la zafra 2019-2020, según dijo el presidente de la Asociación local de productores de caña de azúcar de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), Pedro Ocampo Álvarez de Zacatepec.
Este líder cañero destacó que se tiene ya oficialmente el ajuste final que será de 99.74 pesos por tonelada de caña en beneficio de todos los productores, tras presentar la minuta oficial donde se asentó el ajuste final, con datos exactos para los productores.
“Nos encontramos en una campaña contra el azúcar, se ha estigmatizado por considerarla culpable de la obesidad, diabetes, cuando en eso contribuyen otros factores”, dijo por su parte Américo Saviñón, representante del organismo, durante las mesas de trabajo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), enfocadas en integrar una agenda intersectorial. Pero ¿Es en realidad el azúcar la principal causa de obesidad, diabetes y otras enfermedades en México?.
El azúcar cristalizado, como hoy se conoce, data de dos mil 600 años atrás, de acuerdo a fuentes documentales originarias y a datos arqueológicos. Investigadores concuerdan en que el lugar de origen de la planta conocida como caña de azúcar —Saccharum officinarum, su nombre científico— está situado al norte de Bengala, en la India. Existe también constancia de que era conocida por la cultura china, a través de los dibujos plasmados en algunas piezas de porcelana de centurias atrás. En ambos imperios su descubrimiento se consideró secreto de Estado y su consumo, reservado exclusivamente para la nobleza y sabios de ambas culturas.
La introducción de la caña de azúcar en México se atribuye a Hernán Cortés, quien en 1524, construyó en la Nueva España, en el poblado de Totogatl, perteneciente al actual municipio de Santiago Tuxtla, en el estado de Veracruz, el primer trapiche al que puso por nombre “Tuxtla”. A partir de entonces, la agroindustria azucarera se desarrolló en forma ininterrumpida, convirtiéndose al día de hoy en una de las actividades económicas del agro mexicano con mayor tradición y trascendencia en el desarrollo económico.
La actividad azucarera es pilar fundamental de la economía nacional y regional al incidir en al menos 15 estados de la República Mexicana. Se desarrolla en 267 municipios rurales, genera un valor de producción primaria de cerca de 30 mil millones de pesos y actualmente alrededor de tres millones de mexicanos dependen de ella, directa o indirectamente. Clasificada entre las cinco actividades económicas más importantes de nuestro país después de las cadenas productivas de la cebada-cerveza, el trigo-panificación, el maíz-tortilla y el agave-tequila.
El azúcar de caña se consume en México hace más de 500 años y nunca se supo que causara problemas de salud, sino que, por el contrario, la Ley la considera un bien de consumo básico para la población.
Como resultado de los altos índices de obesidad que sufre nuestro país, y que de acuerdo a las autoridades sanitarias han contribuido a la mortandad relacionada con el Covid 19, se ha iniciado una campaña de estigmatización del uso del azúcar de caña. Como en todos los fenómenos de esta naturaleza no podemos afirmar que una sola variable explica el fenómeno, a ello han contribuido otras como los cambios en los hábitos alimenticios de nuestra población y el sedentarismo, sólo por mencionar algunas.
De acuerdo a cifras oficiales proporcionadas por la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera el consumo de azúcar de caña por habitante ha disminuido en nuestro país alrededor del 36 por ciento en los últimos 25 años por lo que este producto no puede ser directamente responsable del incremento en sobrepeso, obesidad, diabetes y otras enfermedades.
Enfrentar este problema requiere de acciones conjuntas implementadas de manera paralela en muchos frentes; necesitamos entre otras medidas hacer obligatoria la práctica deportiva de nuestros niños, adolescentes y adultos, así como la enseñanza de una alimentación balanceada.