Cuautla, Mor.- Una repulsa generalizada en todo el pueblo de México, ocasionó el atentado de muerte que sufrió el secretario de seguridad pública Omar García Harfuch, de la Ciudad de México, que gobierna la jefa del gobierno Claudia Sheinbaum Pardo. El suceso unió en la condena a todos los partidos políticos, a todos los sectores y en gran parte de la sociedad mexicana se dijo que era un momento para que toda la fuerza se fuera en contra de los cárteles y bandas de criminales que pretenden ser un estado paralelo.
Entre los diferentes análisis de la opinión pública se dijo que esa potencia y capacidad de fuego, no era cotidiana y al usar armas “Barret” de alto calibre y granadas de fragmentación, se trató de un atentado directo a matar. Desde el principio se dijo que el autor de este habría sido el cártel Jalisco Nueva Generación CJNG, incluso el herido secretario con tres proyectiles en su cuerpo, aseguró que esos eran sus agresores, sin embargo aún no se tiene la certeza.
Hay quienes afirman que el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez podría ser el culpable de este arte ro atentado, sin embargo falta que las investigaciones se den. Como es sabido el atentado ocurrió a las 6:40 de la mañana del pasado 26 de junio entre las calles de Monteblanco y Reforma de la capital del país, y que fue uno de los tres puntos de los que compone las diferentes rutas por donde siempre transita el funcionario policiaco.
Entre las primeras declaraciones de los 12 primeros detenidos, donde hay gente de Guadalajara, de Chihuahua, de Guanajuato y de diferentes partes del país incluso un colombiano, se dijo que fueron reclutados desde hace más de tres semanas y que se hospedaban en una bodega que dos mujeres detenidas también, les rentaban y atendían en el municipio de Tlahuac.
Se supo también que el vehículo donde le cerraron el paso al jefe policiaco era una camioneta de tres toneladas y media, con la razón social de CARSO, empresa que es propiedad del millonario, Carlos Slim Helú, que transportaba una veintena de sujetos armados hasta los dientes y que abrieron fuego y perforaron la camioneta con alto blindaje del policía que quedó herido y dos de sus guardaespaldas resultaron muertos.
Una señora que falleció y que viajaba en un auto compacto acompañada de su familia que vendía antojitos mexicanos en las afueras del auditorio nacional, donde su hermana resultó herida al quedar entre el fuego cruzado de los atacantes y los diez guardaespaldas del jefe policiaco, que inmediatamente pidieron ayuda y fueron auspiciados, muy apuradamente, ya que los maleantes contaban con equipo para interferir los celulares de los policías y que estos no pidieran ayuda por celular.