Tenemos que hablar irremediablemente del gobierno que terminó, aunque a veces realmente se quisiera mejor olvidar como todo fracaso que se vive en esta vida, sin embargo es saludable no olvidar el pasado, para no caer en los mismos errores, y como hoy iniciamos un nuevo gobierno y Morelos estrena gobernador Constitucional, tenemos que ir notando todas y cada una de las diferencias entre el que se va y el que llega.
El que se fue en su dizque progresismo transnochado, era un acérrimo refutador de la iglesia católica y puede que de cualquier otro credo religioso, que hasta puede decirse era un extremoso ateo. El que llega apenas amaneció y fue a misa a catedral en Cuernavaca con todos sus integrantes del gabinete. eso el grueso de la población morelense ya lo ve con mejores ojos. Por ello Cuauhtémoc podría ser el “bueno” y claro triunfar.
El que se fue era un viejo lobo de mar, mañoso a más no poder y pues una “verdadera chucha cuerera” en cosas de la política y claro al final lo dejó bien demostrado, dado a las tranzas a ultranza. El nuevo gobernante es novato, neófito y hasta ingenuo en esta lides de la política, sin embargo dijo en su discurso inaugural, muy limitado por cierto, que es de origen humilde y muy esforzado como en toda su carrera y claro nosotros como medio de comunicación siempre le dimos el apoyo, en base a un sencillo razonamiento. De acuerdo, no sabe nada de política, ni de las cosas de gobernar pero…un día tampoco sabía nada de futbol y llegó a ser desde joven un gran futbolista, con tropiezos y todo, pero triunfó. Ahora ¿porqué no puede ya en pleno uso de sus facultades, aprender lo que de él se espera en el arte del bien gobernar, creemos puede llegar a ser un hábil y consumado gobernante, en la cuarta parte de tiempo que le costó llegar al estrellato en el deporte, entonces la gente que votó por él, puede que sea sabia y le haya dado al clavo. Enhorabuena Cuauhtémoc, se espera lo mejor de tí y tu gabinete. No nos pueden fallar ahora.

Edición 851 Primera Semana de Octubre 2018.