Cuautla, Mor.- Los partidos otrora poderosos y llamados grandes, PRI, PAN y PRD, quieren levantarse de “la lona” donde los dejó de un sólo golpe, el Partido de Regeneración Nacional mejor conocido como MORENA, el primero de julio del pasado 2018, y ya no encuentran la forma de hacerse ver y notar de manera que el “respetable votante” les crea que “ahora sí van a luchar al lado de las causas del pueblo, de los oprimidos”, e incluso elevaron la queja al cielo y aseguraron en forma conjunta que la secretaria de Goberrnación Olga Sánchez Cordero, los desprecia y no les atiende como ellos antes cuando eran gobierno, atendían a los partidos de oposición.

La lucha se recrudeció a últimas fechas porque la siempre polémica y actual dirigente de Morena, Yeidkol Polevnsky Gurwits, con total desfachatez señaló que “del PAN no quedarían ni migajas”, por lo que el dirigente panista Marko Cortés Mendoza, acompañado de la dirigente priista Claudia Ruiz Massieu y del perredista Ángel Ávila Romero, aparte de denunciar sin probar, que Morena habría propuesto la ampliación del mandato de Javier Bonilla en el gobierno de Baja California Norte de dos a cinco años, a cambio de respetarles el interinato de Puebla, señalaron que tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como la Secretaría de Gobernación, no los atienden, los tratan con desprecio y con desdén, un menosprecio que ellos nunca tuvieron cuando fueron gobierno, para los partidos de oposición, dijeron.

Y por otro lado, aunque Yeidckol Polevnsky Gurwits quiere repetir al frente de Morena, los analistas opinan que vive sus últimos meses como presidenta del partido. Aseguran que la renovación de la dirigencia, en noviembre próximo, estará entre Bertha Luján Uranga y Mario Delgado Carrillo.

¿Polevnsky ya se va?. Pero en el camino, dejó una estela de polémica. Algunas podrían ser anecdóticas, como su apoyo al régimen de Corea del Norte, u otras contradictorias, como la renta de aviones privados para hacer campaña electoral. Pero la última perla que la sepultará es su apoyo al calificado de acto ilegal, ilegítimo y antidemocrático: la ley Bonilla, un traje a la medida para regalarle al gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, tres años de gobierno.

Como se recordará en Morelos, la dirigente de Morena, fue tajante al calificar al gobernador del estado Cuauhtémoc Blanco Bravo de ser un “malagradecido” al no haber metido a su gobierno a los morenos y señaló que ella esperaba que le dijera a Rabindrath Salazar Solorio, cuando menos “aquí está el estado, que quieres, aquí está la Secretaría de Gobierno del Estado, o la mitad del gabinete que sea para ustedes”, pero de ello nada sucedió pese a que “Cuauhtémoc fue gobernador gracias a la fuerza de Andrés Manuel López Obrador y Morena pero decidió utilizar sólo sus logotipos”.

Luego el gobernador Cuauhtémoc Blanco diría que no vinieran con eso de que él fue ganador de la elección en la entidad gracias AMLO, que su triunfo se debía al trabajo de su equipo y a su famosa persona, sin embargo analistas y gente de toda clase opinaron que sí, de alguna forma pesó el nombre de la marca del futbolista, sin embargo por él sólo, a lo mejor no le hubiera alcanzado y claro ahora menos, pues el futbolista quizá no se haya desgastado tanto, pero el gobernador, es un desencanto desilusionador que cada día se derrumba más por los pocos resultados en materia de seguridad pública sobretodo.

Edición 886 29 de Julio 2019