Luego del round histórico, que se dio entre la pareja presidencial y el comediante Chumel Torres, a quien se le cayó el cielo, pues el presidente y esposa rechazaron que CONAPRED lo invitara a una conferencia sobre racismo, y pedirle una disculpa por haberse metido con su hijo Jesús Ernesto de 12 años, diciéndole “chocoflan” y pretender ridiculizarlo. El comediante tuvo que soportar la rechifla de las redes sociales y la condena de un número bastante pesado de críticas y agrios comentarios que obligó a que HBO, la empresa que transmitía cada fin de semana un programa del comediante, frenara temporalmente su relación hasta analizar sus contenidos. Esto, naturalmente porque a la empresa no le convino publicar a alguien que estaba siendo seriamente señalado y fuertemente criticado como racista y clasista en todas las redes sociales.
Todo esto se suma una feroz batalla dada por la presidencia de la república, desde anteriores sexenios y hoy se acrecentó entre el anterior régimen y el posible cambio que de él, está haciendo el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien a dos años del triunfo electoral muestra rasgos de su divisa principal: acabar con la corrupción en todos los sectores del país imbuido en pestilentes redes de corrupción, incluso toleradas desde la misma presidencia, secretarías, etc. que obligó a AMLO a revisar aduanas, puertos, fronteras, no condonar impuestos y ahora, la denuncia pública de un paquete de facturas falsas, que simbrarán la lucha electoral del 2021, donde juegan 15 gubernaturas y la cámara baja, donde MORENA puede volver a arrasar.