Hoy hay muchos que se “desgarran las vestiduras” porque, el Ejercito Mexicano fue “ninguneado” por las fuerzas del “narco”, allá en el Estado de Sinaloa.
Es claro que hubo fuerzas superiores de los delincuentes, si estrategias contra las cuales ejército y autoridades gubernamentales prefirieron no exponer más a civiles inocentes, porque como se sabe es igual como cuando un grande se pone con pequeño, si gana el pequeño, el grande es un tonto, pero si el grande gana pues, es un abusivo.
Llegamos hasta este punto en nuestro país, por el sólo hecho de que siempre hemos sido “manejados” por nuestra emotividad y de ello los “grandes” como los gobernantes de los EUA, se han aprovechado, pues los mexicanos le hemos hecho más caso al orgullo y la soberbia, que dictan que un mexicano no se puede rebajar a ser un débil, siempre tiene que ser el macho, el fuerte, el que no llora, el vencedor para ser algo o alguien y por ello nos hemos enfrascado en pleitos, guerras y más, aunque hay voces que aseguran tímidamente que, “también corriendo se gana” y “más vale que digan aquí corrió y no aquí quedó” y con ello nadie se ha muerto.
Estos eventos plagados de violencia son el resultado de haberle hecho más caso al hígado que a la humildad y más caso a la delincuencia que al imperio de la ley y, naturalmente ser como es Sinaloa, un Estado que vive muy bien pero mucho en base a la actividad del narcotráfico pero hoy todo cambiará. La faena del Jueves dará resultados positivos sin duda.