“No hay nada que decir por parte de los secretarios del actual gobierno de Cuauhtémoc Blanco, no hay obra pública, no hay fomento al turismo, el apoyo al campo es poco pero hay, en salud el año pasado no nebulizaron, este 2020 esperemos que si; en educación al profe Eliacín siempre le reclaman todo y no resuelve nada y pues en seguridad, ¿que se puede decir en seguridad en Morelos?”, apuntó una diputada de la actual legislatura, quien tachó a las “comparecencias” como un teatro a modo para que puedan dar sus mini informes los titulares de las áreas del ejecutivo que “no gobierna Morelos, no gobernó el año pasado y lo peor, no gobernará lo que le resta, ya que no sabe de administración pública, ni tiene buenos asesores y sólo sabe de futbol”, espetó la congresista.
Decía Aristóteles que la política era el arte de gobernar, y como tal, como un arte, debía ser ejercida por gente obviamente virtuosa. El discípulo de Platón y preceptor de Alejandro Magno, en su libro “Política” habla del estado ideal, algo muy lejano en México y más aún en Morelos. Acá tenemos un gobernador siempre retador, bravucón, altanero, pero sobre todo…¡ Ignorante!, en temas torales de gobierno. No hay rumbo ni idea, mucho menos ideales. La división de poderes de Montesquieu sigue sin aplicarse desde el sexenio pasado, donde el megalómano Graco coptó y compró a dos congresos con todo y suelas; hoy, el hermano del gobernador sigue los pasos de Gayosso con una legislatura pobre en calidad de sus representados (ya que la mayoría no supo como llegó ahí), pero peor aún, pobre en valores, ahí si coinciden con el gober.