Desde los ancestrales tiempos en que fue conformado el estado Libre y Soberano de Morelos, este ha sufrido una serie interminable de experimentos y, cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, llegamos al tercer año de un gobierno que gris y opaco se desarrolla y gobierna más con el hígado que con la cabeza, pues el último experimento fue que un futbolista famoso gobernara este estado.
Este futbolista que brilló en el balompié nacional e internacional, oriundo de Tepito, en la capital de la república, se sabía era un poco rijoso en las canchas contra sus agresores y llegó al gobierno de Cuernavaca y en las primeras de cambio se trenzó en una lucha ciega y retrógrada con el entonces saqueador mayor de este estado, el innombrable tabasqueño Graco Ramírez Garrido Abreu, su esposa Elena Cepeda de León e hijastro Rodrígo Gayosso Cepeda, que vieron como jugoso botín y se enriquecieron despedazando, empobreciendo y endeudando a más no poder al estado de Morelos.
Claro que este experimento actual y quienes lo forjaron sabían que el estado estaba deshecho, sin embargo propusieron y votaron por alguien que los llenó de promesas, de ilusiones y de una sed de venganza, porque no decirlo, pero todo resultó una vana ilusión, pues ahora ya se vio que una sarta de advenedizos, que desconocen lo más esencial de nuestro estado como es su geografía y sus diferentes pueblos, sus costumbres y claro su cultura, no han podido y a lo mejor ni podrán nunca sacar “al buey de la barranca”.
Es notorio que hubo pillos como gobernadores pues tuvimos a un licenciado en comunicación que primero se metió de mecánico y le decían “el tuercas” y nos robó con su recua, hasta que se cansó.
Luego vino un doctor gris y opaco que si bien se portaba decente, al final se supo que quienes mandaban eran las faldas de una esposa y claro también llenó las alforjas antes de irse, pero la refinación, lo más pueril de los ladrones fue el tabasqueño, que primero se metió a alborotador y con la venia del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León y del secretario de gobernación en turno Labastida Ochoa, logró expulsar del gobierno al militar con una mascarada y se deterioró con el sexenio de los “Jorges”, aún más a nuestra entidad. Al final sólo nos queda decir “Pobre Morelos, hasta cuando seguirás siendo tierra de experimentos de la política, con engendros que mandan desde el centro y que se erigen como virreyes y lo peor es que al actual lo trajeron dicen ellos, unos “morelenses” contratado por siete millones de pesos como candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca, según para no perder el registro de su partido que ya ni existe, pero qué caro estamos pagándolo. ¿O usted qué opina?.