“El gobierno no es el DIF, el gobierno no es para la familia”, dijo en alguna mañanera el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador.
Esto sin embargo al gobernador “nominado” de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, parece que no le importó y siguió dejando en manos de su hermano Ulises Bravo las riendas del pueblo de Morelos, mientras tanto él como dijera un columnista: “futbolista frívolo, dado a algunas adicciones y que se dedicó más a la fiesta, la pachanga que al encargo que se le confirió con el voto que pidió el pasado julio del 2018″.
Hoy ya es su segundo año en el gobierno en Morelos del Cuauh, y la verdad no se sabe de alguna buena y grande obra pública, la inseguridad sigue como cada fin de semana: muchos homicidios y ola de sangre y violencia, ¿nadando de a muertito?, porque ni él ni su gabinete se hacen notar incluso ahora los transportistas están pidiendo la destitución de Victor Mercado en Movilidad y Transporte del Estado, acusado de corrupción, que tendrán que probar pues ahora la corrupción es delito grave y el que acusa debe probar o caerá en otro delito.
Morelos y su pueblo ha de estar pagando algo, porque tuvo y tiene puros gobernadores que nada más no la hacen, desde que se dio lo de Don Lauro Ortega Martínez, ni el mismo Antonio Rivapalacio López, ni Don Jorge Carrillo Olea, ni el licenciado Jorge Arturo García Rubí, ni Sergio Estrada Cajigal Ramírez, ni el doctor Marco Antonio Adame Castillo y mucho menos el “mañoso” Graco Ramírez Garrido Abreu y ahora este futbolista exitoso pero gobernador “piedra”, hicieron algo bien.