Cuautla, Mor.-Un estado de Morelos con un gobierno de poderes “muy peleoneros y ambiciosos, ruines”, una estela de crímenes, sangre y violencia que nadie ha podido detener pese a las promesas, una economía con los peores resultados y que nada más no crecía y con la pandemia se derrumbó, justo cuando se dice que se inicia el periodo electoral del 2021 y donde muchos cínicos saqueadores de este pequeño estado quieren volver al poder… bueno pues eso es lo que tendremos al final de este año 2020 que está por terminar.
En una serie de análisis periodístico de la cuestión pública en Morelos, simplemente se encontró que los poderes Legislativo con esta 54 legislatura, definitivamente no se pudo poner de acuerdo con el poder Ejecutivo que preside el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo y el judicial fue todo menos un actor brillante.
Huelga decir que los enfrentamientos y “choques” principalmente se dieron entre el poder Legislativo y el Ejecutivo, al grado de que uno de los diputados reclutados por el ejecutivo como fue el caso de Marcos Zapotitla Becerro, fue prácticamente corrido del salón de sesiones por las diputadas quienes dijeron que era muy “complicado tener entre ellos a uno acusado de violador”.
Hugo Erick Flores Cervantes, el delegado en Morelos del gobierno de la Cuarta Transformación, desempeñó un papel tan gris y tan falto de carisma que más que ayudar al gobernador “Cuau”, simplemente le entristece más el panorama. Pero eso si, Hugo Erick, se “soltó el pelo” al decir que “los diputados no permitieron el buen desarrollo y el progreso del gobierno del estado, con sus peleoneras actitudes y ambiciones desmedidas”.
Un gobierno de parte del Ejecutivo que sólo fue para sus allegados y pese a los errores y muy poco brillo, pues al parecer se contrataron a puros cuates advenedizos sin la más mínima experiencia en esto del gobernar y administrar. Donde se siguió dando el dolor de la muerte tanto de las víctimas de la pandemia que son los imponderables, como de las víctimas de la delincuencia organizada y hasta de la no organizada, que no se pudo hacer nada e incluso orilló a que muchos pidieran el retiro del Almirante Antonio Ortiz Guarneros que fue el sucesor del otro apenas renunciado en Cancún Jesús Alberto Capella, que dejó un estado de Morelos por demás hundido y plagado de corrupción, pero eso si tanto Capella como Graco Ramírez y su pandilla se fueron con las alforjas repletas de dinero tras haber endeudado la entidad de tremenda forma. Una deuda que el actual gobernador no ha podido disminuir.
En lo que a justicia se refiere este pueblo morelense no la tuvo, no la tiene, y a lo mejor, se va a terminar el sexenio y no la tendrá, pues pese a varios juicios y denuncias incluso hasta un juicio político incoado al anterior gobernante, nada prosperó y dicen que ni prosperará, pues no es Graco Ramírez Garrido Abreu un ladrón que esté en la mira ni del presidente de la república Andrés Manuel.