Definitivamente, los cambios no le gustan a la mayoría y menos cuando esos cambios se trata de quitarles privilegios que ostentosos, mal habidos y peor ganados, se los viene a hacer a grupos de poder, un mandatario como es el actual presidente de la república Andrés Manuel López Obrador .
Un hombre al durante muchos años de campaña no le pudieron encontrar nada que les pudiera servir a sus adversarios de palanca para botarlo fuera de la carrera por la presidencia de nuestro país, porque le buscaron por todas partes y en serio, al grado de que ahora para intentar desprestigiarlo, sus detractores tienen que buscar en inventar mentiras, hallar con esfuerzo desmesurado el lado ridículo de cada palabra o acto que hace le primer mandatario del país.
Y no crean que lo hace el pueblo común y corriente, sino aquellos que otrora se creían y fueron hasta considerados como auténticos líderes de opinión, es decir que formaban y alimentaban la poderosa opinión pública en México y allende las fronteras, como pueden ser Joaquín López Dóriga, José Cárdenas, Pablo Hiriart, Oscar Mario Beteta, Chumel Torres, Carlos Loret de Mola y bueno hasta el payaso tenebroso “Brozo” y muchos más.
Es pues tal, la enorme cantidad de intereses poderosos afectados y el cambio de mentalidad que pretende la Cuarta Transformación y que esos adversarios le llaman alevosamente “transformación de cuarta” que, esta lucha que se torna cada vez más sucia, llevará y tardará mucho tiempo y claro aunque al final el bien vencerá a la perversidad. Al tiempo.