Esto de la pandemia es una situación que nos ha dado muchas cosas nuevas, muchas lecciones, de lo que la familia es, de lo que realmente es el trabajo y el descanso, de lo que realmente vale la pena ahorrar y de lo que debe de ser principal y lo secundario pero sobre todo, de nuestra responsabilidad.
Ahora sabemos mucho más que es importante tener que trabajar y ahorrar, dado que la comida la venden por dinero y quienes no lo tienen o no lo tienen en abundancia, realmente la pasaron muy mal.
Es hora pues de ver que si no tienes salud, tu dinero no lo es todo, es decir que si la muerte te viene, lo material no te salvará, sin embargo es importante que todo lo referente a tu familia esté de lo mejor porque si no, ¿quien te ayudará en los peores momentos?. A veces nos pensamos inatacables, o inmortales pero, es cruel y despiadado darnos cuenta que en los momentos de dificultad, son nuestros familiares que por piedad o por compromiso pero nos echaron la mano, aunque nosotros incluso los hayamos despreciado y hasta nos hemos avergonzado de ellos y más si son pobres o incultos.
Así pues es momento de salir a la calle, de retomar nuestras actividades, debemos hacerlo con responsabilidad, con el firme pensamiento de que ninguna autoridad va a venir a cuidarnos, debemos tener siempre presente las recomendaciones de salud, que nos dictan, la sana distancia, el gel bacterial, la careta y el cubrebocas, no asistir a lugares concurridos o si lo hacemos no pegarnos mucho a la demás gente, por el cuidado de ellos y el nuestro y todo ello es ahora responsabilidad nuestra y de nadie más. ¿Quedó claro?