Los conflictos abiertos a los que hoy se enfrenta el presidente de la república y el actual gobierno de la Cuarta Transformación de Andrés Manuel López Obrador, se han multiplicado por la sencilla razón de que fueron y son aún muchos los abusos cometidos por la gente en los gobiernos anteriores y que estaban “anclados” a la esfera del poder político, como serían personas que estaban en el ámbito de la cultura, la empresa, el arte, la ciencia y un sinfín de rubros, donde todos querían su “obligada” parte del pastel, eso que al expresidente Vicente Fox Quesada le obligó a decir que “ya no se podía estirar más la cobija” so pena de que se rompiera.
Y es que los fraudes, abusos y la corrupción estaban en todo su apogeo en todas partes, por eso hoy “por donde le aprietes sale pus, está podrido” ha llegado a decir el actual mandatario de la nación AMLO. Y claro pues como que la corrupción no era delito grave durante los últimos 28 años, y quien era sorprendido en ella siempre alcanzaba fianza legal.
Hoy el presidente de la república acaba de “doblar” a la empresa Odebretch, pues antes existía un compromiso por contrato de entregarle a una empresa de ese grupo industrial, todo el gas que requiriera al precio de una cuarta parte de su valor y el traslado corría por parte de PEMEX, y si no era cumplido tal cual se daban sanciones, las cuales en los últimos dos años ascendieron a más de los cinco mil millones de pesos.
En el caso de la energía eléctrica, es lo mismo, por ello se envió y ahora ya se aprobó una nueva Ley de Energía Eléctrica, pues principalmente empresas españolas recibieron contratos “leoninos” de parte del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, donde con el pretexto de las “energías limpias”, y las generadas por la Comisión Federal de Electricidad no lo eran, ni en las hidroeléctricas ni las plantas de Ciclo Combinado. Se impulsaron las energías de origen Eólico y otras, pero además por contrato o convenio la generada por estas plantas, entregadas a empresas extranjeras, principalmente españolas como Iberdrola, la subían primero a las redes de distribución propiedad de la CFE y el traslado de esa energía iba por cuenta, costo y riesgo de la Comisión Federal de Electricidad, además el precio que la CFE debe aún hoy de pagar por esas energía “limpia” era a un costo mayor de hasta un 40 a 50 por ciento, mientras que a los dueños y “socios” léase empresarios nacionales y extranjeros, que eran socios con un solo peso de aportación, a esas empresas extranjeras sólo se les cobraba al mínimo.