La democracia en México, ni duda cabe es muy Sui Generis, pues antes del día de la elección, los candidatos de hoy en tantos partidos que por ser legión, bien se antojan innecesarios para una verdadera democracia se inmolan.
Democracia quiere decir gobierno del pueblo, pero en México, esta democracia no existe y lo que se da es una plutocracia, vocablo que se deriva de Pluto, el dios de la riqueza en la mitología griega y es una forma de gobierno donde los ricos, los dueños del gran capital, son los que dan las directrices y determinan las políticas públicas o influyen poderosamente en ellas.
Pero además en los tiempos de campaña los candidatos o debería decirse los “candidotes”, se “destrozan” materialmente, se acusan de todo y sacan a relucir sus peores facetas y al final quedan tan desgastados que la gente no le queda más remedio que no pararse a votar el día de la elección, porque ya no quedó nadie que fuera digno de ser electo y menos por seis años.
Y es que si se la ponen difícil a aquellos que no son parte del “voto duro”, es decir, que aquellos que van a decidir la elección quedan anonadados por tanta y tanta “mugre, estiércol y podredumbre” que salpicó en campañas y precampañas, que cuando es hora de cruzar las boletas, si votan no lo harán por el mejor, sino por el menos peor.
Las últimas contiendas electorales se han visto polarizadas y hasta ilegítimas por lo mismo, porque al ganar un candidato por la mínima cantidad de menos de diez puntos, significa que fue electo por sólo la mitad o menos de la población y entonces “no es gobernante de la otra mitad claro”.
Pero en México ya nadie reclama nada, estamos absortos.

Edición: 824, 2a Semana de Marzo 2018

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