Cuautla, Mor.– A seis meses de que llegó el gobierno encabezado por Cuauhtémoc Blanco Bravo, a siete de que tomaron protesta los diputados de 54 legislatura y a poco más de 100 días de los actuales gobiernos municipales y cuando la inseguridad en el Estado es insufrible y amenaza con tornarse aún más cruel, todos en la sociedad rezan y son víctimas de psicosis de pánico, pues las “matanzas” ya no respetan ni a los niños.

Pero con este sangriento “distractor” se opacaron las acusaciones y posibles juicios en contra de gente del sexenio anterior que “quebraron” al estado con sus fechorías, robos, triquiñuelas y corruptelas al por mayor y que según analistas encubren “a Graco, su familia y Gabinete e incluso a exdiputados desde la Fiscalía Anticorrupción por el repudiado Juan Salazar Núñez y desde la Fiscalía General del Estado Uriel Carmona Gándara, impuestos por Graco Ramírez, al final de su gobierno.

Naturalmente que las “matanzas” de gente inocente o no, no son de este sexenio, sino que con el “supervillano y corrupto hasta las orejas” Graco Ramírez Garrido Abreu, quien inaudito, no quiso opinar de la masacre ocurrida en Temixco Morelos, a manos de policías de su mando único tan cacareado.

Hoy en el comunicado No. 5 Tribunal Superior de Justicia dijo que el Juez determinó que del delito de peculado en contra del patrimonio del Estado de Morelos, de parte del titular de SEDAGRO Roberto Ruiz Silva, no encontró elementos probatorios, cuando es queja generalizada que el campesinado de Morelos recibió tierra como fertilizante en su administración.

Pero la sangre y muertos incluso descabezados y mutilados cuerpos colgando de puentes, se dio en el sexenio del gobernador el doctor Marco Antonio Adame Castillo y quien fuera el “alcahuete mayor” del anterior, el “super braguetero”, Sergio Alberto Estrada Cajigal Ramírez, (otro Ramírez) al que nunca le hizo nada por sus múltiples raterías, pero Adame Castillo fue también el principal propulsor del perredista Graco Ramírez, que dejó a Morelos en bancarrota, al pasar la deuda del Estado de mil 500 millones a 10 mil millones de pesos y hoy de ello nadie dice nada y parece nadie se acuerda.

Ahora que la sangre ya está acercándose al río, la gente de los diferentes sectores de la sociedad gritan desaforadamente que la seguridad no existe, pero la verdad es que la inseguridad viene de varios sexenios atrás que se deterioró y no fue como se dice con la caída del gobierno del general Jorge Carrillo Olea, sino que desde los tiempos de don Lauro Ortega Martínez y Don Antonio Rivapalacio López que se tenían noticias de que en el sur de la entidad, allá por Tetecala de la Reforma, Amacuzac y otros municipios sureños, ya se entramaban las redes del narcotráfico y las masacres entre familias que no eran muy difundidas pues los medios existentes se concretaban principalmente a la capital del estado Cuernavaca por el año del 1980. Sin embargo hoy en el año 2019, las cosas no sólo se magnifican con la envidia y ardor de los dirigentes de partidos perdedores como son el PRI, el PAN y el PRD casi desaparecido, sino que ahora es la gente de la sociedad la que alarmada pone el grito en todo lo alto, al grado de que el gobierno del estado pidió ayuda al gobierno de México del presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, que les hizo llegar marines y elementos del ejército, para reforzar la seguridad.

Todo esto que tenemos hoy en varias partes de la república y, que es gracias a las ambiciones desmedidas de gente sin escrúpulos, en nuestro estado floreció sencillamente porque los morelenses no hicimos mucho en contra, “nos valió” y en muchas ediciones pasadas, en esta publicación lo dijimos, “llegará el día en que nadie pueda dormir, unos para cuidar lo suyo y otros para arrancárselo, cuando se duerman”.

 

Edición 873 1a Semana de Mayo 2019.