Morelos, un pequeño estado del centro oriente de la República Mexicana, polémico, conflictivo y con graves problemas de alcoholismo, drogadicción y prostitución “disfrazada”, promiscuo, ahora gobernado por un exfutbolista exitoso que sigue más interesado en pegarle a un balón en partidos de exhibición que a la delincuencia y el crimen organizado que hace mucho tiempo se apoderó de este pequeño estado, que desde los gobiernos priístas echaron raices y con los panistas Sergio Alberto y Marco
Antonio, los narcos pasearon por sus calles como por su casa.
Con el perredista “progresista y pequeñoburgués” corruptísimo hasta la madre y mañoso hasta la pared de enfrente, Graco Ramírez Garrido Abreu, se cambiaron a los grupos delincuenciales predilectos y a los líderes para mejor control y sacarle todo el provecho a la plaza con un gobierno “sucio, tramposo, cobarde y mentiroso” según lo declarado por
Federico Figueroa, hermano del desaparecido Joan Sebastian.
Este 2020, puede ser un buen año o hasta inmejorable si es que el gobernador se deja de sentir un monzalbete y se comporta ya como un adulto y asume seriamente su compromiso de gobernar a un estado de Morelos que le confió, pero que no ha recibido ni la mitad de lo prometido.
Es el deseo de este Semanario Expreso de Morelos, que en todos los hogares, en todas las empresas y en todos los funcionarios de los gobierno estatal y municipal, en los tres poderes de gobierno resurja la conciencia y se dejen de peleas estériles, de bravatas por intereses personales que rayan a veces en lo mezquino. A todos pues, feliz y próspero año 2020.