Cuautla, Mor.- En el argot médico se dice que “el enfermo empeora antes de curar, pero mejora antes de morir” y hoy precisamente cuando las autoridades de salud y la presidencia de la república han detallado la casi inminente compra, aparición y aplicación de 34 millones de vacunas contra el COVID-19, para el pueblo de México, se presenta una agudización de la pandemia con el incremento de contagios en varios estados de la república que, de estar en semáforo naranja tuvieron que regresar a rojo y algunos de amarillo a naranja, lo cual implica el cierre de espacios y la aplicación más rigurosa de las medidas de sanidad, como el “quédate en casa”, la sana distancia, el constante lavado de manos y el uso del cubrebocas en todos los espacios públicos, cerrados o abiertos.
Por ser diciembre un mes tradicionalmente muy dado a darse de abrazos, apretones y besos. Mes donde las peregrinaciones a la basílica de la Virgen Morena de Guadalupe, las posadas y los convivios de las empresas grandes y pequeñas con todos sus intercambios de regalos y sus francachelas, parrandas y borracheras, hasta el presidente de la república, tuvo que dedicar un buen espacio de la conferencia mañanera a pedir que sólo por esta ocasión la gente se cuide más, se guarde y de ser posible se quede en casa y lo dijo con la vehemencia de la urgencia que el caso amerita.